
Una estufa de inducción no calienta la superficie: calienta la olla. Un campo magnético transfiere el calor directamente al fondo del recipiente, así que el vidrio solo se entibia por contacto, el agua hierve más rápido que a gas y la cocina se calienta menos. En Challenger encuentras estufas de inducción de empotrar de 2 y 4 puestos, en 30, 58 y 77 cm, todas a 220V.
Antes de decidir, dos condiciones que hay que verificar en casa. La primera es eléctrica: la inducción necesita un punto de 220V con su propio circuito, así que confirma con un técnico si tu cocina lo tiene o si hay que instalarlo. La segunda es de menaje: solo funcionan las ollas con base ferromagnética. La prueba es de treinta segundos —si un imán se pega al fondo de la olla, sirve—; el aluminio y el vidrio no funcionan.
Sobre el tamaño: los 30 cm de 2 puestos son la solución para apartaestudios, para cocinas pequeñas o como complemento de una estufa a gas. Los 4 puestos de 58 y 77 cm reemplazan la estufa principal de la casa.
Lo que se gana en el día a día es tiempo y limpieza: el calor sube y baja al instante, y como la superficie no se quema, lo que se derrama se limpia pasando un paño en vez de despegarlo.
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