
Inducción y vitrocerámica se parecen por fuera —las dos son de vidrio negro y se limpian con un paño— pero calientan distinto. La inducción calienta la olla, no la superficie: el agua hierve más rápido y necesita ollas con base magnética (si un imán se pega al fondo, sirven). La vitrocerámica calienta una resistencia debajo del vidrio y funciona con cualquier olla de base plana. En Challenger encuentras las dos de empotrar, de 2 y 4 puestos, en 30, 58 y 77 cm. Las dos necesitan punto de 220V.