Ubica el congelador sobre una superficie firme y bien ventilada, dejando espacio entre el equipo y la pared. Evita introducir alimentos calientes y no sobrecargues el interior para permitir una correcta circulación del aire. Mantén la puerta cerrada el mayor tiempo posible, realiza limpiezas periódicas y verifica el voltaje adecuado para asegurar un funcionamiento eficiente y prolongar la vida útil del producto.